Miscelánea cerebral
Noviembre 4, 2009
Es importante saber escribir para ti. Es casi tan importante como saber que no siempre habrá alguien ahi que te la chupe siempre que quieras. Si hay algo importante es acostumbrarse a estar solo y si hay algo realmente jodido es tener que depender de alguien. Un día me desperté y resultó que había pasado la noche entre serpientes y por más que corrí no había forma de quitármelas de encima, se habían enroscado a mis pies y no podía correr todo lo rápido que sabía.
Uno nunca se acaba de acostumbrar a los venenos. Por más que purgues la herida lo máximo que puedes hacer es escupir y volver a esperar. Por eso es importante saber escribir para ti. Cuando escribes para los demás puedes acabar contigo porque pierdes la esencia y entonces ya no sabés con quien estás tratando, puedes acabar perdiéndote entre todos los cerebros vacíos que pululan por la ciudad y que te hacen formar parte de sueños y proyectos que tú nunca acabaste de entender.
Cuando digas algo y las caras parezcan decirte “amigo, no sé muy bien por donde vas, pero no es bueno” entonces seguramente será porque lo estás haciendo bien. Siempre habrá gente a la que no le importes una mierda, gente a la que te gustaría importar y gente a la que llegaste a importar, pero son cosas con las que hay que vivir, igual que con las serpientes en los pies. Corremos todo lo rápido y bien que sabemos y si te dedicas a esperar por otro ten en cuenta que es porque es más lento que tú. Los auténticos hijos de puta solo saben mirar hacia delante, todos tenemos algo de hijo de puta pero por alguna extraña razón nos da miedo sacarlo, como si fuera a acabar con nosotros. Lo que no sabes es que ese cabrón te está comiendo por dentro asique estás jugando en tirantes creyendo que tienes un as en la manga.
Yo siempre pienso en mi mejor jugada y acabo sorprendido por lo mal que acaba la mano. Nada de suerte para hoy, todo llegará.