Sueños faraónicos

Octubre 5, 2009

Las noches son el cemento que unen los días. Días calcados al anterior pero con diferentes matices. Y los días son como ladrillos. Crees que esos muros te van a proteger de lo que se esconde ahí fuera pero muchos olvidan que el enemigo duerme en su propio bunker y que es el encargado de arroparnos cada noche. Después de varias noches en blanco todavía eres capaz de salir de esa casa de ensoñaciones que vas creando pero tarde o temprano todos acabamos volviendo. Un habitáculo cuyas juntas son todos los sueños fracasados puede acabar con cualquiera y siempre hay alguna excusa para no querer volver nunca, lo normal es bajar a por tabaco. Igual que un cangrejo ermitaño no nos queda mas remedio que emigrar cada cierto tiempo con la esperanza de acrecentar nuestras ambiciones, pero de lo que nadie se da cuenta es de que fundir sueños cuesta un esfuerzo y normalmente la gente acaba demasiado cansada de crearlos como para querer cumplirlos una vez terminados. La única gente que realmente me da cierta envidia son aquellos que siempre intentan empezar por el tejado, con un poco de suerte quizás mueran aplastados por todo lo que quisieron.

Si prestas atención podrás ver que la mayoría de estas construcciones son como chalets adosados, un estereotipo al que todo aquel que se precie y tenga un poco de sentido común debería aspirar, lo curioso es que una gran mayoría acaba buscando fuera todo lo que no han podido esconder entre sus muros de días y noches. Una burbuja inmobiliaria que a todas luces acabará por explotar. Respecto a esto ando un poco preocupado últimamente. Mis paredes son simples, día-ladrillo noche-cemento crean unas paredes duras y resistentes que no me animo a abandonar. Los mejores consejos los tengo apuntados en un diario que guardo bajo la almohada para leerlos antes de dormir, y me encargué de conseguir el suficiente tabaco como para no necesitar salir de aquí durante una buena temporada. Una trampa perfecta. Leí una vez que los consejos no son más que una forma de muerte prematura y hereditaria asique no necesito salir para saber que se cuece ahí fuera. Sé muy bien lo que iba a encontrar,momia22 gente que se mueve por impulsos naturales, algo diferente al instinto pero igualmente primitivo. Cansado de sociabilizarme con una especie a la que si bien nunca acabé de comprender definitivamente he perdido cualquier resquicio de curiosidad que pudiera tener. Las mujeres siempre dirán que son complicadas y yo no tendré más remedio que argumentar que efectivamente soy sencillo, pero no simple. Mires donde mires todos buscan el placer y eso es algo de lo que no se puede culpar a nadie, ni siquiera a mí.

Mi casa no tiene ventanas ni puertas como mucho algún respiradero por alguna noche en blanco, y sus paredes, cuadradas y concéntricas, van creciendo hacia arriba creando una pirámide de sueños perfectos. Si quieres entrar vas a tener que hacer un buen agujero e intuyo que no va resultar nada fácil sacarme de aquí, me siento francamente bien con mis sueños de cerveza. El día que me sienta amanecer llamaré a Zaratustra y le pediré consejo pero mientras tanto aquí me quedo. Una pirámide de tal magnitud necesita de una momia que la custodie.

2 comentarios para “Sueños faraónicos”

  1. Belencita escribió

    Todo lo que me ha transmitido este texto creo que no lo ha hecho ninguno antes…

    Gracias..

  2. Álvarö escribió

    Soy genial haciendo sentir cosas nuevas… ;)

Escribe un comentario