Cuando los borrachos de media noche claman por su libertad, cuando una mujer inocente que paga por los pecados cometidos recibe su merecido descanso en mi cama y yo, incapaz de reconciliar al ángel y al demonio sobre mis hombros, me acuerdo de ti, es entonces cuando añoro todo lo que tuve, todo lo que pudo haber sido. Cuando el alcohol de la noche corre aun por mis venas es cuando me acuerdo de todos los proyectos fracasados. Y de todos ellos el que más lamento eres tú. Soy yo.

Doblegado por este Spleen de Madrid, incapaz de mantenerme a flote, sueño contigo y con el humo de mi cigarro que se consume como mi vida misma, un rebelde sin causa, soñador y violento, un violento soñador. Sueño con ser el humo que recorre los sesenta kilómetros y el universo que nos separa, y se para en tu habitación llamando a tu ventana para que le dejes entrar, para que le dejes ser lo que un día fue para ti, lo que aun eres para mi: los sesenta kilómetros y el universo que nos separa.

Es entonces cuando me acuerdo de ti.

2 comentarios para “Even in the quietest moments”

  1. Yo. escribió

    Eres un moñas muy cursi.
    Me encanta Alv.

  2. Daemonicus Imprimatur escribió

    Realmente precioso. Menuda sorpresa nos ha traído el regreso de las vacaciones. Con este tipo de post no te auguro un buen lugar en el infierno. Un placer volver a leerte.

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