Cosas que marcan época

Septiembre 30, 2008

En este caso la época de volver (estudios, trabajo, droga, cárcel… lo que sea). A mi me pasa que cada vez que reanudo alguna actividad que hace tiempo que no desempeñaba, es como que no me lo acabo de creer, voy torpón, y no me convenzo de que es mi nueva tónica de vida hasta que me surgen las preguntas. Preguntas que no siempre puedo contestar y que como conclusión me dan dos bofetadas para decirme que ya estoy de vuelta.

Después de un verano entero sin dar palo al agua, (bueno, en realidad si aunque septiembre me quiera convencer de lo contrario) al empuñar un bolígrafo y ver los garabatos de tinta que quedan en el papel pienso: “¿esto lo he hecho yo? ¡pues no tengo mala letra eh!” y como me resulta novedoso pienso que no está tan mal escribir, me parece casi un arte medieval, pero a los cuarenta y cinco segundos aproximadamente de continua escritura me duele la muñeca y entonces surge un “¿por qué?” y levanto la mano y digo al profesor “¿puede repetir eso último?” y me contesta con un bofetón de realidad.

Total, es la primera clase, no puede ser muy importante lo que diga… asique me distraigo y, ¿para qué sirve el filtro ese que tienen los pilot? no lo sé, personalmente creo que es uno de esos inventos para que se gaste antes la tinta y poder asi enrolarte en el círculo consumista que nos gobierna. Esta es una vieja táctica que ya descubriron los chinos con los lápices [afortunadamento estos lapiceros chinos son facilmente detectables, siempre son redondos, con decoración y con posibilidad de goma de borrar incluida (la goma de borrar/lija es otro tema a tratar) estos lápiceros tienen la particularidad de que no se les puede sacar punta, tienes ya una punta óptima, dices, un poco más, solo una vuelta de sacapuntas más. Y se rompe. Lo vuelves a intentar. Se rompe. Lo vuelves a intentar. Frustración. No lo intentes, el resultado es siempre el mismo, acabarás tirándolo y volviendo al clásico grafito negro y amarillo exagonal]. Otro caso claro de consumismo escolar son las reglas de dibujo; recuerdo cuando estaba en primaria que cada año tenia que comprar unas reglas nuevas, la normalita, la escuadra, el cartabón, el transportador y esa que servía para aburrirse, la de las curvas, pues bien, cada año tenian que ser unas nuevas, y hasta mi madre lo aceptaba, normal, el dia que me comprase unas de esas verdes transparentes que son las buenas, serian para toda la vida pero de momento habría que seguir comprando más reglas.

Cambiando de tema, voy a hacer una propuesta para crear una sintonia de radio. A todos os gustará, y los que soleis utilizar transporte mañanero público seguro que coincidís conmigo en que la sintonia del motor de un viejo autobús, los ronquidos de los pasajeros (sobre todo ese del fondo gordo y que más que roncar parece tronar), los traqueteos de las diferentes partes del autobús (imposible indentificar) al botar con los baches o pasar por el puerto, y ese olor a moho que reina en el autobús en las madrugadas cuando llueve, no me negareis, es una sintonia de ensoñación maravillosa a la que solo el conductor se puede resistir, creo. Con un canal de radio con esta sintonia, se acabarian los problemas de insomnio. Va no en serio, me encanta dormir en el Cevesa, lástima que sea tan incómodo…

Y cuando llego a Cuatro Vientos, a coger el Cercanias, y después de despedirme del autobús de los sueños saco el mp3 surge otra pregunta: ¿qué coño le pasa a los cables de los auriculares? ¿por qué coño están liados si recuerdo haberlos enrollado a la perfección antes de salir de casa? ¿qué tipo de fiestas se corren en mi bolsillo? estoy seguro que tienen alguna propiedad que les hace liarse sobre sí mismos. Pienso hacer la prueba, los dejaré en casa estirados en una mesa y pasado un rato seguro que los encuentro otra vez follando. Total, que llego a embajadores y sigo sin escuchar música.

A estas creo que esta de más hablar de las campañas del Corte Inglés de la vuelta al cole, ¿no? Dios como los odiaba, joder, y esa música, aun vuelve a mi mente de vez en cuando como una pesadilla recurrente:”Volver a empezaaar…otra veeez.Volver a encontaaar, los viejos amigooos.” Es lo bueno de la universidad. (*¿el qué Álvaro? ¿que ya no hay amigos?juaaas)

En fin, son pequeñas cosas que te recuerdan tu sitio y lugar, todo esta bien y acorde. Lo único que falta eres tú y tu aceptación.

El otro día tuve una animosa conversación con un amigo. Mantenía que en el cultivo casero de marihuana, lo mejor para una hierba de excelentísima calidad era plantarlas en el techo de modo que crecieran hacia abajo. Si, yo pensé lo mismo, el que estaba colgado era él, hasta que añadió que, además de este novedísimo modo de cultivo (del que todavía no se si precisa de barbecho, o bartecho como dicen algunos) otro ingrediente esencial, como decía, son las pollas en vinagre. Si señor, pollas en vinagre. Por lo visto es muy bueno colgarlas en rista como si fueran unos buenos chorizos a lo largo y ancho del invernatecho.

Lo cierto es que ningún sistema de conservación alimenticia ha sido tan ninguneado como el vinagre, ni si quiera el escabeche, de ahí sus cualidades benefactoras, supongo. Pese a ser un elemento indispensable en nuestra vida, amén de una frase hecha que sufrimos unas 535.698 veces todos los dias, muy poca gente sabe preparar este suculento manjar solamente comparable a las pollas a la nata.

Lo primero que habreis de saber es como pelar una polla. No es tarea fácil, y en ocasiones se torna ciertamente difícil. Lo más normal es empezar por lo que podriamos denominar el cuello y desde ahí empezar a despellejarla. Inmediatamente terminada la tarea, con el fin de que se conserve en todo su esplendor, ha de cortarse en trozos lo suficientemente pequeños para que quepa en el recipiente que previamente habremos llenado de vinagre o alguna salsa a la vinagreta. Y voilá, ya tenemos unas pollas en vinagre listas para acelerar y prosperar el cultivo de nuestras plantitas.

Ahora os presento al protagonista del plato: La polla de agua

Que es un animal con unos hábitos de vida ciertamente curiosos:

La polla de agua es un bicho que trina,
que aguanta las bromitas animales,
que gusta frecuentar los humedales,
de charcas y juncos, y en ellos, ladina,
se sabe ave imperial cuando se empina
a volar con plumajes teatrales,
negros como carbón, subliminales
como la cocacola y la aspirina.

Su extremo superior es rojo intenso
allí donde termina la cabeza.
Y un rítmico compás le hace propenso
a provocar deleite y extrañeza
si al tiempo grazna todo el repertorio
convulso con que marca el territorio.

Con los treinta centrímetros que mide.
ya puede ir a posar a una revista;
si hablamos de cazar: oportunista,
omnívora, ladrona que reincide,
da igual en la maleza en la que anide,
la polla nunca cambia y, aunque insista,
cuando hay que zambullirse siempre lista,
no vaya a ser que el pico se le oxide.

En otras cosas hay matices nuevos,
y esta polla es distinta a las demás
por su hiperdesarrollo glandular
ya que tiene entre cinco y ocho huevos.
Siempre duras, distantes, o quizás
pensando en quien las va a domesticar.

Lo que a la polla le gusta:
- la pesca en el barrizal
- que le peguen con la fusta
- el clima primaveral

A la polla le disgusta:
- la risa del concejal
- la sequía, tan injusta
- oír la marcha nupcial

Si en algo me he equivocado o falta información ruego a Fask me corrija.

PD: Curiosidad:

En la Roma Clásica, era frecuente conservar en vinagre los brotes frescos de espárragos y demás vegetales, considerándose bocado exquisito. Polla, del latín “pullas”: significaba pues, brotes verdes, cría (de ahí pimpollo, pollo pera, pollito…etc). La expresión ‘pollas en vinagre’ se usa pues como expresión irónica y dubitativa.

PPD: Poesia made in aquí, y curiosidad de aquí.

” Incluso en mis horas más bajas siento las palabras burbujeando dentro de mí, no como algo vanidoso, sino como algo necesario… tengo que volcarlas sobre el papel o se apodera de mí algo peor que la muerte. Cuando empiezo a dudar de mi capacidad para trabajar con palabras, sencillamente leo a otro escritor y entonce sé que no tengo de qué preocuparme, compito solamente contra mí mismo.”

Queridos lectores, he vuelto. Bueno, más o menos, todavía no estoy habitando en la city, pero creo que ya ha llegado la hora de retomar mis actividades blogísticas. Lo peor de esto es que me siento incómodo, se me resiste la tarea de escribir, es como cuando ves a tus primos, desde aquella última vez hace dos o tres meses, y se te presentan como unos perfectos desconocidos, se trata de rehacer relaciones. Pues con vosotros lo mismo, ahora mismo no hay ninguna confianza entro vosotros y yo. Aun así espero que me hayais echado mucho de menos, y gracias a todos los que habeis preguntado por mi en algún momento de vuestra insípida existencia veraniega [verbigracia: "que será de ese chico que tanto me gustaba y escribía en un blog..." o también "arrea, y el tontaco ese que tenía un blog?] gracias a todos.

Dedicación especial a Pepe, el recién nombrado capitán del equipo de kayak polo (esperemos que ahora te hagan/hagamos un poco más de caso). Este buen hombre palia su nula capacidad polística con una buena voluntad y preocupación por sus siervos de equipo. He de agradecerle su preocupación por mi futuro y los consejos que me dió. (Lo cierto es que después de tu charla me pasé escribiendo un buen rato, pero ahora que lo leo, no es apto para ponerlo aqui) En fin, que muchas gracias, y ya me pensaré eso de devolverte el bolígrafo, ¡que es un Pilot, coño!.

Siguiendo con Pepe (te vas a arrepentir de tu preocupación) decir que el pobre hombre a cada año que pasa se pone más y más viejo, algo que según tengo entendido se ha puesto de moda y le viene ocurriendo a una gran parte de la población. El caso es que ha visto en la vejez el pretexto idóneo para justificar su precaria habilidad para el juego. Ha llegado a la conclusión de que después de este año, en el que jugaremos la liga de ascenso, posiblemente se retire de la competición. Como al ritmo que llevas, Pepe, no se si estarás para volver a verlo, quiero que sepas que te dedico todo mi esfuerzo este año a fin de que tus pupilas, a través de sus ya semi-opacos cristalinos, puedan ver tu sueño y nuestras ambiciones cumplidas. ¡Cuidate Pepe!

Y nada señores, me alegro mucho de volver, espero recuperar poco a poco el ritmillo y la capacidad creativa/literaria de antaño. Reciban un cordial saludo de un entusiasmado blogger, y sino pues reciban uno mio.