Extraño ser
Junio 17, 2008
Vivía bajo la cama de matrimonio de una joven pareja. Allí encontraba todo lo que necesitaba: cobijo y grandes raciones de cariño para alimentarse. Era su comida favorita, dulce como la miel y más sabrosa que la ambrosia, de un color rojizo espolvoreado de purpurina. Pasaba los días esperando la
llegada de la joven pareja enamorada que, al besarse, acariciarse, darse mutuamente todo el amor almacenado durante el día, o pasando simplemente las horas muertas mirándose a los ojos, hacían que lloviese por los cuatro costados de la cama cataratas de cariño que, rápidamente, su desapercibido huésped se apresuraba a almacenar.
El extraño ser disfrutaba del caluroso y acogedor ambiente que reinaba en toda la casa, y se sentía ciertamente dichoso. A cambio del sabroso manjar que le proporcionaba la pareja, él, por su parte, se encargaba de mantener libre de pelusas el suelo de la cama. Pasaron meses, años dichosos para el extraño ser y su familia, pero, poco a poco, la cosa fue empeorando. Cada vez era menos frecuente la afluencia de cariño que antaño desbordaba la cama y sus despensas, cada vez más frecuente las lágrimas y llantos que producían urticaria al pequeño inquilino, cada día más frío el ambiente que reinaba en sus corazones, en definitiva, cada día más hambre el que pasaba el extraño ser.
Llegado el momento, no pudo soportarlo más, su estómago le rugía hasta el punto de despertar las sospechas del gato que lo buscaba sin desfallecer por toda la habitación, así pues, decidió abandonar a aquella su querida familia, y salir a la ciudad en busca de un ambiente más hogareño. Cual sería su desazón al descubrir lo duro y cruel que era el mundo más allá de sus dulces y suaves sábanas y edredones. Por más que buscó, no encontró más que migajas de amor, el amor pasajero de jóvenes parejas que se besaban en las esquinas, y que el extraño ser lamía con toda su ansia. Pronto las escasas muestras de cariño que conseguía dejaron de ser suficientes y, no solo eso, si no de peor calidad. El cariño que consumía tenia un sabor enralecido, plastificado y falso, con un regustillo a rencor y odio que se le repetían durante todo el día. Y acabó sucediendo lo que era de esperar, el pobre e inocente extraño ser acabó por enfermar, y se convirtió en un extraño y horrible ser que salía solo de noche a alimentarse del rencor, la envidia, los sueños rotos, las esperanzas y corazones desgranados que la gente dejaba por doquier y que no faltaban en toda la ciudad.
Pasaba los días llorando recordando tiempos pretéritos. Pasaba los días llorando por aquella pareja que le privó de su sustento.
Pasa los días odiando desde la más oscura cloaca.

Conmigo iba a pasar más hambre el pobre… x_D
Bonito cuento
Muy bueno, ya te lo dije in live. Pero triste el final…
Me mola más el segundo dibujo que el primero, por el rollo de estar en el “agua” con los pies fuera.
Aiiiiissss… Si esk en estos dias k korren, es difizil k el pekeño monstruo de debajo de la kama no se trasnforme en lo k deskribes.
Komo dize Lechowsky: “k bonito es el amor, y k pronto se gasta”
También es un monstruo igual de bueno el mono malvado que se esconde en el armario de Chris Greefen, de Padre de Familia.
Llorando cada día…
Daemonicus Imprimatur.
Oh, si. Este cuento ha sido especialmente bueno. Incluidas las excelentes ilustraciones que lo acompañan. Me quito el sombrero.
Un saludo.
Muchas gracias a todos.
a mi tambien me gusta mas el segundo dibujo ke el primero, el texto mola…
buenisimo tio, felicidades.
la cruda realidad monstrada en un ser inocente.