Y con esto damos comienzo a otra saga de genialidades narrativas, esta vez de la mano de G[ø]MëZ. Disfrutad de estos pequeños frascos de sabiduria popular que son los cuentos y que hoy dia han quedado relegados a un segundo, tercer, o cuarto plano proyectante o bisector (se me fue). En fin, gozarlo. Agradecimiento a mi bloke por la colabo que espero no sea la última ;) (te recuerdo que tenemos pendiente el libro de poemas dadaistas.)

Los siete cabritillos y el lobo: lo que realmente sucedió.

Érase una vez una cabra con siete cabritillos, un día, por razones del celo dicen algunos, la cabra saltó la cerca y se fue corriendo. El pastor (a quien no le hace ni puta gracia perder una cabra pues las materias primas cada vez se pagan más baratas) salió corriendo tras la cabra y los cabritillos se quedaron con la única protección de Spoker, el viejo perro pastor cuya historia será relatada en otra entrega.

Al rato apareció el lobo y los cabritillos desde lejos se acojonaron. El lobo, como buen señor que únicamente quería cumplir su función natural se acercó a la puerta y dijo:

“Cabritillos, ¿me abrís?”.

Los cabritillos que, a pesar de ser colistas del proceso alimenticio, no son tontos dijeron:

“No te abrimos, ¡que no somos gilipollas!, ¡tú eres un lobo!”

Claro, ante tal alarde de inteligencia animal, el lobo se achantó y se fue al corral que estaba al lado y se puso quico a huevos.

Más tarde, el lobo volvió, a ver si esta vez los cabritillos le comprendían y eran más amables con él:

“Cabritillos, ¿me abrís?”

Los cabritillos de alguna extraña forma volvieron a advertir que era el lobo y gritaron:

“No lobo, ¡márchate!, no seas cabrón macho”

Y de nuevo, el lobo se va, esta vez enfadado por la mala educación de los cabritillos y tropezó con un saco de harina lo que le puso perdido.

El lobo volvió con su manada y como venía sin comida y hecho una mierda todos le regañaron por vago, así que el lobo volvió a la cerca del pastor, esta vez, obviamente chinado.

Saltó la cerca y los cabritillos acojonados empezaron a correr. El lobo, que tenía una manada que alimentar, empezó a tragárselos enteros para después regurgitárselos al resto de la manada perdonando la vida al más pequeño porque ya no tenía hueco en su tripa. Y satisfecho por la gran tarea realizada, el lobo se fue a la orillica del río a descansar un poco.

Cuando el pastor dejó de fustigar a la escurridiza cabra, se percató de que le faltaban cabritillos y se fue a fustigar al pobre viejo Spoker.

La cabra entró llorando al redil tras la tarea que le había propiciado el pastor y su hijito le contó todo lo que paso. Acto seguido, la cabra se repuso, cogió una aguja y un cuchillo de carnicero y fue en busca de venganza.

Encontraron al lobo durmiendo la siesta, después de su jornada laboral (que en la vida animal se reduce a sobrevivir ese día). El pequeño cabritillo cabrón, saco 5 gramos de opio y sedó al lobo. La madre sonriente por la malvada atrocidad de su pequeño, sacó el cuchillo y abrió al lobo, sus hijos saltaban alegres con trozos de hígado del lobo y le contaron a la madre que no habían perdido el tiempo. Mientras tanto, el pequeño había traído 60Kg de piedra granito a su madre y le comentó que podía coser al lobo con las piedras dentro para después ahogarlo en el río.

La madre abrazó orgullosa a su hijo y cosió al lobo con todas las piedras dentro para después tirarlo al mar.

Y así llegó el final del lobo, lleno de piedras y opio en el fondo del río.

Moraleja: Ojo con los pequeños hijos de puta, que empiezan por Polonia escondiéndose… y luego acaban puteando a medio mundo.

4 comentarios para “Cuentos populares (I), por G[ø]MëZ”

  1. Heztor escribió

    Jaaaaaaaaaaaaaajajajajajaja, la parte en la k el lobo intenta entrar…. jaaaaaaaaaajajajajaja

    P.D. Alvarillo tio, tu karrera es de frikys total! Ni a mi se me okurren tantos xistes “temátikos”

  2. Álvarö escribió

    puf, pues cuando te cuente el chiste del caracol automecoito…

  3. g[ø]mëz escribió

    Tío, quiero hacer una historia paralela con el viejo Spoker xDDDDDD

  4. Álvarö escribió

    Todos los estamos esperando, no es por nada…

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